miércoles, 9 de enero de 2013

Barbara: la dame brune.





Una grande de la canción francesa.





Es curioso cómo unas personas te resultan atractivas, te recreas viéndolas y te seducen de alguna manera. A mí me pasa con Barbara. Fue una cantante francesa fallecida en 1997. Su pelo moreno y corto, su nariz, sus ojos siempre marcados en negro me llevan a un carácter fuerte pero también me parece ver  en el fondo la candidez de Audrey Hepburn. Parece una boutade, pero así me viene.





Barbara, mujer dual.






Ella se aceptó con el público. Cantar le dio seguridad, se creyó guapa gracias a la música, aunque lo era sin saberlo. Declaró en una ocasión que si no hubiera cantado, habría sido monja o puta.  Creo que la primera canción de Barbara que escuché fue L’aigle noir pero la conocí a través de la versión de Marie Laforet. Así se justifican los homenajes que amplifican el arte. Esta canción la compuso en 1970 y según contó en su biografía que dejó inconclusa y apareció después de su muerte, L’aigle noir habla metafóricamente del incesto que cometió su padre con ella.










Antes había compuesto otra canción sobre la figura paterna.  Su recorrido vital desde que nació fue: Paris – Marsella – Rouen – Paris, para con la guerra llegar a Tarbes y al incesto de los diez a los quince años hasta que el padre huyó. Esa canción que hemos comentado antes se llama Nantes y habla de la muerte de éste diez años después de huir y ese  su «no-reencuentro» con él.












Barbara sólo componía canciones para ella misma, más allá de porque no se sentía escritora porque su vida misma era su inspiración: «Para escribir tengo que vivir». Esa dualidad que al principio dije que me provocaba su imagen la ejemplifica en varias canciones sobre todo en la que más me gusta de Barbara, Dis, quand reviendras-tu? Aquí le dice al compañero que se fue como otras veces ya hizo: «No soy de las que mueren de tristeza. No tengo la virtud de la mujer del marinero. Dime, ¿cuándo volverás?» (« Je ne suis pas de celles qui meurent de chagrin. Je n'ai pas la vertu des femmes de marins. Dis, quand reviendras-tu?»). Se trata de una canción de 1962.











Martha Wainwright la interpretó en su álbum debut de 2005. Me encanta esta versión pues el timbre de la voz de Martha cuadra perfectamente con la letra y la música. Otra versión menos atractiva para mí pero más particular es la que hizo Benjamin Biolay con Daphné. Aquí os las dejo, la primera con el añadido de contemplar el primer plano de Anna Karina en Vivre sa vie, imperdible película de Godard.


















Barbara (con el acento en la última sílaba como toda palabra en francés) empezó a cantar en Bruselas como cantante de cabaret y antes de lanzarse a escribir cantaba canciones de Georges Brassens  y sobre todo de Jacques Brel con el que coincidiría en varias ocasiones y en su etapa de actriz, pues actuó junto al mismo Brel en la primera película de las dos que este dirigió llamada Franz (1971). Del carácter curioso de Barbara habló Brel, otro de la misma tesitura: «Barbara es una buena chica. Está chalada, pero es una locura sana. Estoy un tanto enamorado desde hace tiempo». Es verdad que tenía sus manías pero que formaban parte de su trabajo como que el taburete debía estar a 62 centímetros de altura y el piano estar afinado en 442 que es una subida de tono con respecto al habitual. Pero Brel también tenía manía a los pianos desafinados. Se dice que en un concierto, el piano sonaba tan mal que orinó en él tras el espectáculo.




La fuerza de una voz.





A Barbara sólo le gustaba hablar en el escenario, se desinhibía en él pero no en las entrevistas, resultando a veces muy huidiza y seca. Georges Moustaki 
decía de ella: «Tiene un temperamento que me asusta y me es extraño y que hace que me inhiba un poco. Tiene un temperamento muy distinto al mío. Es una mujer eslava y yo soy mediterráneo». El encuentro con el joven Moustaki fue fructífero y más sereno a pesar de la declaración. Moustaki escribió la letra de una canción que hablaba de ella, Barbara  compuso la música y juntos crearon La dame brune. De nuevo os dejo la original y otra reciente con Dominique A.



















El camino del éxito se vio en un detalle espacial. Triunfó primero en el Bobino, el teatro de la rive gauche, donde apareció Josephine Baker,  para después hacerlo en el teatro representativo de la rive droite, el Olympia, que tanto le debe a Édith Piaf. Aquí anunció su retirada aunque realmente su último concierto fue en 1994. Su relación con el teatro, la danza y la música, su pasión, su piano, sus manos, un intento de suicidio…todo en una vida. Aunque de vida bastante dramática, esta mujer de negro renacía de sus propias cenizas. En una de sus canciones más representativas, Ma plus belle histoire d’amour decía: «He vertido mis lágrimas pero me salvaron» («J'ai pleuré mes larmes, mais qu'il me fut doux»).




Como coda final, un regalo para observarla mientras nos cuenta una historia, mirar cómo evita la mirada y después mira de frente en una canción, para después de cualquier guerra, antes de la siguiente.  








3 comentarios:

Brebis Gall dijo...

Barbara la sublime !
Marie laforêt n'a jamais chanté L'Aigle Noir !

Brebis Gall dijo...

Maria del Mar Bonet l'a adapté en catalan !

Anónimo dijo...

Bárbara es una de las más grandes de la canción francesa. Soy admirador rendido de su música, de su maravillosa voz. Ahora han hecho un film sobre su vida y depardieu hace una gira cantando o tarareando sus canciones, pero qué manera de homenajearla, una maravilla. Gracias 0or tu blog